Casos reales

Un caso de hipoglucemia

El 5 de febrero en una parada al lado de Tres Cruces vi a un señor con el pulgar levantado, sin moverse ni decir nada y dos personas que lo estaban ayudando. Les pregunté qué había pasado y me dijeron que no respondía, que lo habían encontrado así y llamaron a una ambulancia hacía media hora. Cada tanto abría los ojos y nos miraba, pero no decía nada. Su color de piel estaba bien, estaba respirando y no tenía sangre por ningún lado. Obviamente apreté el botón de HELPERS.

Enseguida me llamaron, me dijeron que llame al 911, y que me fije si podía identificar su sociedad médica. El señor tenía una mochila -cerrada-  en sus bolsillos un celular -bloqueado con pin, que no podía hablar para decirnos cual era- y una billetera. Miramos en la billetera y encontramos su cédula de identidad, pero de ahí a saber que sociedad médica tenía…

A todo esto recibo una llamada de vuelta del operador de Helpers y me pregunta si hay algún indicio de que sea diabético. En ese momento le pregunté a el señor si podía abrir su mochila y si era diabético, a lo cual una vez más, no me contestó. Entonces le dije a todos los de la parada que ellos eran testigos de que iba a abrir la mochila del señor para ver si había algún indicio de que fuera diabético. Abrí la mochila y encontré una bolsa llena de remedios, nunca había visto algo así, y entre ellos encontré una inyección de Insulina

Desde la ayuda de Helpers me dijeron que podía ser una hipoglucemia, y que vaya a comprarle una coca y un alfajor. Eso hice, y cuando volví le dimos coca cola de a poquito. Increíblemente, ¡enseguida empezó a reaccionar! La sensación de alivio de todos fue impresionante, la verdad que se sintió muy bien. De a poco empezó a hablar, aunque decía incoherencias al principio. Le seguimos dando coca cola y un alfajor y ya empezó a decir pocas cosas pero con sentido. Le preguntamos si era diabético y nos dijo que sí, nos dijo el pin de su celular y ahí llamamos en seguida a su madre.

La madre nos contó que a su hijo le baja o sube el azúcar seguido, dado que tiene diabetes y no se medica correctamente, a veces en exceso y a veces no se medica. A todo esto llegó la ambulancia que habían llamado las señoras que estaban 30 minutos antes de que yo llegara, es decir que la ambulancia tardó por lo menos 1 hora. El médico dijo que querían llevarlo para hacerle unos estudios, se lo llevaron en una silla de ruedas y así termina esta historia, con un final bastante feliz.

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